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    Mission: Impossible 3, menos mal que está Hoffman

    Este post forma parte de una serie de entradas sobre Mission: Impossible, es recomendable empezar por ahí.

    Después del subidón estilizado de John Woo y sus palomas, la saga aterriza en 2006 con la sensación de que alguien ha pulsado el botón de reset sin avisar. Mission: Impossible III es la entrega genérica por excelencia, la que parece hecha por encargo para enseñar un demo reel de televisión premium aplicado al cine de acción. ¿El responsable? J.J. Abrams debutando en cine después de haberse hecho un nombre con Alias y Lost.

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    La película arranca con un Ethan Hunt retirado y a punto de casarse. ¿Retirado de qué exactamente? ¿Cuándo pasó eso? ¿Por qué? Nadie nos lo cuenta. Venimos de verle hacer cabriolas imposibles en motocicleta en la anterior y de repente está en una fiesta de compromiso brindando con cuñados. No es que esté mal la idea de un Hunt intentando llevar una vida normal, es que la película da por hecho que ya conocemos a este personaje cuando en realidad lo está reinventando sobre la marcha sin molestarse en presentárnoslo. Falta una capa entera de contexto.

    Y luego está Julia. La prometida. Interpretada por Michelle Monaghan, que hace lo que puede con lo que le dan, que no es mucho. Es un personaje insípido construido a partir de una sola función narrativa: ser el motivo emocional por el que Ethan tiene algo que perder. Sin personalidad propia, existe para sonreír y para estar en peligro. El cine de acción ha hecho esto mil veces y casi nunca sale bien, pero aquí duele especialmente porque la película apuesta toda su carga emocional a una relación que nunca llega a ser creíble.

    Who are you? What’s your name? Do you have a wife? A girlfriend? Because if you do, I’m gonna find her. I’m gonna hurt her. I’m gonna make her bleed, and cry, and call out your name. And then I’m gonna find you, and kill you right in front of her.

    Philip Seymour Hoffman en Mission: Impossible III

    Si esta película se sostiene es por Philip Seymour Hoffman. Su Owen Davian es probablemente el mejor villano de toda la saga, y no por aparatosidad: por todo lo contrario. Es un tipo aburrido, funcionarial, que mira a Ethan Hunt como quien mira a un molesto problema administrativo y le promete cosas terribles con el tono de quien está cerrando la oficina antes de irse a cenar. Cada vez que aparece en pantalla la película sube tres escalones.

    Lo curioso es que J.J. Abrams sí trae cosas que se quedarán en la saga: el ritmo de equipo coral, Simon Pegg como Benji apuntando maneras antes de convertirse en pilar, Ving Rhames volviendo a tener algo que hacer, y un cierto gusto por el spy movie clásico que las siguientes entregas irían refinando. También está Michael Giacchino firmando aquí su primera banda sonora para la saga, que se quedaría a partir de entonces. Como semilla de lo que vendría después no está mal. Como película independiente, es la más olvidable de las tres primeras: una entrega de transición que se ve sin demasiado entusiasmo y se olvida con una facilidad sospechosa. Salvada por un villano histórico y poco más.

    Nueva página recopilatoria, esta vez con todas las películas y series de Flash Gordon, desde los seriales de los años 30 hasta los intentos televisivos más recientes. La iré ampliando con reseñas según las vaya revisitando.

    Lo mejor de 2025

    Stranger Things

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    No podemos tener cosas bonitas, porque de todo nos vamos a quejar. Y yo aquí ya me rindo, me bajo del carro de haterismo, porque de Stranger Things me gusta todo. Ha sido divertida, ha sido emocionante, ha tenido personajes que desarrollar y ha tenido la dosis justa de misterios para que el publico mainstream no se quemara demasiado.

    Pero que una serie con partidas de Dungeons & Dragons, viajes extraplanares, agujeros de gusano, poderes mentales y niños de primaria haya conseguido marcar el zeitgeist televisivo tiene un meritazo que ya podéis decir misa. En esta colina moriré. Hellfire Lives!

    Superman

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    Pues otro tanto de lo mismo. Quizá haya sido 2025 (por fin) el año de olvidarnos un poco de la tristeza y el drama impostados, de los hombres murciélago de cielos marrones, y haya sido el año de pensar que podemos ir al cine a ver una película que es divertida, que acaba bien, y salir de la sala queriendo ser un poquito mejor persona. Y tenía yo cero esperanzas en ninguna producción que saliera ya con el sello de DC desde hace muchos años. Gracias James Gunn. Gracias Superman.

    Y no se puede escoger mejor una canción para una película.

    Andor

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    Bueno, y qué le vamos a hacer, triplete de frikismo para las cosas que más me han gustado de este pasado 2025. Pero es que Andor… Andor es lo que los fans de Star Wars necesitábamos. Siendo una serie, Andor es la mejor película de Star Wars en décadas. Sin sables láser. Sin Jedis.

    No me atreví a escribir por aquí sobre la serie cuando vi su primera temporada, porque quizá en el momento en que comenzaba un genocidio en nuestro Mundo Real™ se me hacía complicado hablar sobre el argumento: cómo nace una célula terrorista para intentar derrocar a un gobierno totalitario. Y hasta aquí puedo leer sin espantar a los potenciales lectores, y sin que se descuelguen varias personas por la ventana al grito de FBI, open up!

    En mi nueva oficialidad, el canon oficial para comenzar a ver Star Wars ahora es: Andor + Rogue One + A new hope.

    Mythic Quest

    En el episodio de hoy de “Cosas que nadie más parece estar viendo”, Mythic Quest, que es una tontería de serie como la copa de un pino pero ahi me trago sus temporadas cada año.

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    Para entender de dónde sale esto y por qué aquí no lo ve nadie (además de que sea de Apple TV, que no parece tener muchos suscriptores en España, o sí, qué sabré yo), hay que entender que viene creada y avalada por varios de los integrantes de It’s Always Sunny in Philadelphia, la sitcom más longeva de la historia televisiva (americana, claro, sin contar series de animación).

    Iba a escribir que nunca ha sido emitida en castellano, pero lo bueno que tiene internet es que puedes buscar y los resultados te callan el boquino rápido… con el desastroso título de “Colgados en Filadelfia” (virgen santa), está en Disney+ (que es dueña de Fox, que es dueña de FX, que emite la serie, o algo así). Estaba convencidísimo de que esto no había llegado hasta aquí, porque creo que jamás he oído a nadie que conozca ninguna referencia o mención a la serie, salvo que la vieran en su versión original. Cosas veredes, amigo Sancho.

    A lo que iba es que en estas tierras no sueles leer referencias ni a una cosa ni a la otra. Aunque no tengan que ver (por supuesto no es un spin-off), sino que simplemente algunos integrantes producen la nueva serie y comparte algún actor, pasa bajo el radar. Plataforma minoritaria. Y para más delito, trata sobre un estudio de videojuegos que produce un juego MMORPG (con sus programadores y artistas y productores y testers y demás mandangas). Receta para ser serie de nicho dentro de nicho.

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    La verdad es que tampoco puedo sacar a relucir muchas virtudes como para recomendarle a nadie que la viese… es una de esas series que soy plenamente consciente de que me gustan porque soy su público objetivo obvio, pero no hay muchas razones para ensalzarla. Las historias son normales, las actuaciones del montón y poca cosa especial puedes encontrar, aunque de vez en cuando algún detalle de algún episodio es realmente brillante. En cada temporada, eso sí, uno de los capítulos es completa y absolutamente independiente, en personajes, actores, situaciones y a veces incluso en el momento histórico en el que están ambientados; y en ese episodio independiente, la serie siempre ha brillado como una supernova. Magníficos. La cuarta temporada no ha tenido un episodio suelto, sino un mini spin-off completo de cuatro capítulos (que aun estoy viendo) con el título de Side Quest. Mención especial también para un único capítulo creado durante el infame año de la pandemia, rodado entero con cada actor en su casa en videollamadas. Magic. Lo mejor han sido estos capítulos, con diferencia.

    Detrás de la serie, como productores, está también la megaproductora (e imperio del mal) UbiSoft, que entre otras cosas proporciona unas cutscenes videojueguiles que embellecen los cortes de la serie. En su momento se estrenó en Netflix un documental sobre el desarrollo de uno de sus juegos (For Honor) centrado en las personalidades que lo estaban haciendo… que no dejaba muy bien a nadie. Y me fue imposible no ver paralelismos muy claros entre las personas reales y los personajes de la serie que, sobre todo en su primera temporada, no parecían estar interesados en transmitir mensajes positivos acerca de nadie. Hay espacio para salseo aquí, pero tengo poco interés en buscar más información, si os digo la verdad. Queda como ejercicio para casa.

    Y hasta aquí. La puedo recomendar: no. La quiero recomendar: sí. La disfruto: mucho.

    Misterios de la privacidad

    Hace ya un tiempito dejé anotado por aquí que había borrado todos los contenidos de mi cuenta de Twitter, dejando únicamente el último tuit, que se puede ver en el perfil.

    Por un lado, que ese último tuit tenga contenido el primero, y sin embargo este primero no aparezca en el perfil, ya es sospechoso. Pero hoy he encontrado un enlace a una publicación absurda que hice en el 2015… y yendo directamente aún se puede ver.

    Qué tipo de confianza en la privacidad de los datos puede dar una web en la que puedes borrar los contenidos pero… siguen ahí, visibles para todo el mundo, excepto precisamente para la persona que los borró.