
Vía Boy Robot
Como se me acumulan las microreseñas, tendrán que ser cada vez más micro.
American Gangster (2007) revisionado
La vi en su momento en el cine y no ha mejorado ni empeorado mi impresión desde entonces. Gran trabajo de Ridley Scott, aunque se me sigue haciendo algo larga para las pocas cosas que cuenta. Un poco simplón Russel Crowe y un poco sobreactuado Denzel Washington… es decir, ambos en su línea de los últimos años. Recomendable sin ser una joya.
Diamante de sangre (Blood Diamond, 2006)
Esta se me ha resistido varios años, los planes para verla siempre se iban al traste. Se hace necesario ignorar algunas cosas… los pequeños detalles de moralina que van salpicando la película, el insufrible deje de Leonardo DiCaprio (que acaba todas sus frases con un ¿eh?) y algunas decisiones argumentales indefendibles, como que uno de los personajes protagonistas “abandone” la historia a falta de bastante cosas por pasar, provocando una lenta escena de despedida en mitad de lo que debería ser la acción. Para seguir con escenas Disney de personajes caminando por las montañas, para enseñarnos lo bonita que es África sin venir a cuento. Lo dicho, una sutil capa de moralina de cuando en cuando. Se deja ver, dentro de lo que cabe.
Tú la letra y yo la música (Music and Lyrics, 2007)
Indefendible. Pasa más de una hora de película y aún no hay conflicto entre ningún personaje. Es absurdo intentar realizar una comedia romántica sin conflicto, sin nada que suceda entre los protagonistas. Es… en serio, es absurda. Lo peor que he visto de Hugh Grant, y lo peor que he visto de Drew Barrymore. Lamentable.
Minority Report (2002) revisionado
Una historia de Dick, con dirección de Spielberg y actuación de Tom Cruise, debería haber dado para mucho más. Sí, tiene muchas cosas buenas, pero se queda en mucho menos de lo que podía haber sido. Podían haberse lanzado más a la piscina, y haber intentado navegar un poco más en las aguas del determinismo o no-determinismo, explorando los verdaderos problemas de condenar a alguien que no ha llegado a cometer un crimen, de si tendría sentido sólo avisarle con anterioridad, y de si era o no posible cambiar el futuro cuando sabes lo que vas a hacer. Pero se queda en una peli de acción. Y con un par de escenas con una loca gritando que, a todas luces, sobran. Aunque la primera persecución entre Tom Cruise y Colin Farrell es puramente Indiana Jones, y es, de largo, lo mejor de la película.
El lector (The Reader, 2008)
Extraña. Intenta crear una sensación de empatía contándonos varias etapas vitales del personaje, pero el cambio de un momento a otro es demasiado brusco, haciendo que parezca que nos cuentan otra película distinta. Muy buena la primera parte (juventud), con grandes personajes; muy lenta la segunda con la universidad y el juicio… leeeeento; y en el final con la madurez pues ya hacen lo que pueden. Va de más a menos, pudiendo salvar del final únicamente a Ralph Fiennes. Yo lo dejo en un simple ‘psé’.
Pandorum (2009)
Joder, es de lo peor que tenido la desgracia de ver en la vida. Un intento de hacer ciencia-ficción en Europa con un par de protagonistas americanos para impresionar. Como Babylon con Vin Diesel… y viene a ser igual de mala. Empieza intentando ser una copia de Alien, para ser una copia de Event Horizon, para terminar intentando crear un ambiente de thriller psicológico, y no consigue ninguna de las tres cosas. Agujeros por todas partes. ¡Huid de ella, insensatos!
Indiana Jones en el templo maldito (Indiana Jones and The Temple of Doom, 1984) revisionado enésimo
La peor de las tres películas de Indiana Jones (sí, tres), pero divertida un rato. Se les fue la mano con el tono de terror de algunas escenas, en las que llega a rozar el miedo alejándose de la aventura, y yo no la recomendaría hasta una determinada edad. Sin embargo tiene otros detalles geniales, como un gran grupo de personajes, buenos y malos, que casan a la perfección, creando un grupo de habilidades dispares que proporciona excusas para todas las escenas. Nadie sobra. Y aunque los efectos especiales son realmente lamentables durante toda la película, la persecución en vagoneta sigue siendo un hito del cine de aventuras… aún siendo la peor de las tres sigue mereciendo gastar un rato en verla.
Stealth: La amenza invisible (Stealth, 2005) revisionado, por desgracia
Esto se resume muy rápidamente. Ya la había visto, pero es una estupidez tan enorme que algún tipo de mecanismo subconsciente había optado por no guardar recuerdo alguno sobre el argumento o los actores. Sólo recordaba que salía un avión. Es horrenda, y la cámara no deja de moverse hasta que te marea. Una película tiene que ser muy mala para que dé tiempo a enfrentarse con afganos, rusos y coreanos (en sus respectivos países) en las dos horas que dura. Huid de ella como de la peste.
El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey.
Una película con personajes planos cuyo argumento simple ya hemos visto en otro millón de historias anteriores, ambientada en un mundo fantástico maniqueo para facilitar la empatía del espectador, pero con una titánica labor de producción (incluyendo pre y post) a lo largo de varios años. Todos los factores técnicos de la película son impecables, dando un paso hacia adelante en muchas técnicas que serán copiadas posteriormente hasta la saciedad. La recaudación es absolutamente increíble y el merchandising inunda el planeta. Básicamente el mayor logro del director es que el espectador medio disfrute, olvidando que está en mitad de una película con elfos, enanos y orcos.
El resultado es de once Oscars, igualando a Ben Hur y Titanic como películas más galardonadas de la historia del cine.
Avatar.
Una película con personajes planos cuyo argumento simple ya hemos visto en otro millón de historias anteriores, ambientada en un mundo fantástico maniqueo para facilitar la empatía del espectador, pero con una titánica labor de producción (incluyendo pre y post) a lo largo de varios años. Todos los factores técnicos de la película son impecables, dando un paso hacia adelante en muchas técnicas que serán copiadas posteriormente hasta la saciedad. La recaudación es absolutamente increíble y el merchandising inunda el planeta. Básicamente el mayor logro del director es que el espectador medio disfrute, olvidando que está en mitad de una película con marcianos y naves espaciales.
El resultado es el de tres tristes Oscars. Los que estaban cantados, claro, porque nadie más podía competir en esas categorías.
Venga, en serio. ¿Me vais a decir que una entrega de premios donde votan actores no se va a ver modificada por la idea de que en Avatar casi no aparecen actores durante toda la película? Yo a priori pensaba que se llevaría cinco o seis (esos tres, mejor película y director para premiar la recaudación y probablemente alguno de sonido). Me equivoqué.

Sé que dije que iba a dejar de publicar este tipo de cosas, pero es superior a mi (escaso, por otra parte) autocontrol.
Vía fluzorama

Vía Microsiervos, encuentro algo que siempre he pensado y me hace preguntarme por qué aún compro algunos DVDs originales.
Up in the air (2009)
Confundiendo a algunos, que han tomado los anuncios de esta película como los de una nueva comedia de enredos románticos de George Clooney, se cuela una mezcla entre drama humano y tragicomedia (dependiendo del humor que tengas ese día) sobre el aislamiento y la soledad del individuo. O de la capacidad de disfrutar de la vida sin que nadie la interfiera, todo depende del punto de vista.
Entretenida e incluso ilustrativa, aunque no me parece que sea como para tener nominaciones al Oscar para todos sus actores (protagonista y dos actrices secundarias).
Malditos bastardos (Unglorious Basterds, 2009) descartada, no he visto el final
Aún a riesgo de ser apedreado por las filas de zomb… de fieles fans de Tarantino, he descartado por completo la película a la mitad de metraje. Tan sencillo como darle al stop y ponerme a ver otra cosa, que la vida es corta. Tras un par de películas muy buenas que le granjearon la merecida fama, la filmografía de Tarantino ha caído en picado a un ritmo vertiginoso. Técnicamente impecable, como todo lo que hace, pero sin ninguna historia que contar, como en sus últimas producciones.
Minutos enfocando a un túnel negro para ver cómo sale una persona con un bate de béisbol y mata a golpes, puestos en pantalla con una extrema violencia innecesaria para la historia que se está contando, a unos tipos cuya importancia para el argumento es prácticamente nula. Escenas, tras escenas, tras escenas, de minutos tirados a la basura que no cuentan nada. Cuando la conversación en el sótano del bar llevaba más de diez minutos de película, con todos los protagonistas jugando a un juego de cartas, la paré. No me importa la partida, no me importa que hayas escogido como personaje a King Kong y los otros personajes tengan que adivinarlo, para eso puedes rodar durante media hora una partida de parchís y vender entradas para que todo el mundo la vea, pero no me atrevería a calificarlo de buen cine. Si esa es tu única forma de intentar transmitir tensión a la escena, no lo has conseguido, sólo consigues que el espectador se salga de la narración y se destruya la inmersión.
Minutos, y minutos, y minutos sin contar nada. Rellenando para alcanzar un metraje infinito innecesario. Deleitándose en la puesta en escena extremadamente plástica de una violencia sin medida. Una violencia que transmitiría un mayor desasosiego si no se viera, si ocurriera fuera de encuadre… una violencia sin objetivo argumental. Tras hora y media de película aún no había pasado nada.
Y, para rematar, históricamente es absurda, y no hace más que perpetuar la relación entre los conceptos de nazi y soldado alemán (- ¡vamos a matar nazis! – No, vais a matar soldados alemanes y, hacia el final, supongo, algún nazi en el cine, aunque me quedé sin saber cómo termina). Esto podría tener un pase, igual que puedo disfrutar de 300 puedo disfrutar de cualquier cosa que sea históricamente incoherente, era por añadir hambre a las ganas de comer.
Hice bien en no pagar dinero para verla en el cine. Sabía de qué iba a ir el tema.
El reino prohibido (The Forbidden Kingdom, 2008)
Sorprendentemente, de una película que no esperaba nada ha sido de donde más disfrute he obtenido. Es una tontería de las de siempre: chico se ve transportado a mundo fantástico, chico resulta ser el elegido para algo, chico encuentra maestros que le guían (Jackie Chan y Jet Li), chico debe enfrentarse a su destino y, de paso, salvar el mundo.
Por el camino, peleas con gran coreografía al estilo Hong Kong (de las que se nota el efecto de los cables), confusiones entre los protagonistas como en cualquier buen tebeo de superhéroes (si no, ¿cómo íbamos a dar la excusa para ver un enfrentamiento entre los dos maestros?) y una historia mística sobre un mundo perdido tan manida como vistosa. Hay un personaje femenino que sobra, pero eso permite meter otro enemigo femenino, que también sombra, y así ver a las actrices dándose de leches, como es habitual.
Es lo de siempre, pero supongo que en su falta de necesidad de sentar cátedra, en lo simple del mensaje y lo directo de la acción, desde los primeros minutos, es donde tiene sus virtudes. Divierte, y punto.
Los sustitutos (The Surrogates, 2009)
Para pegarse un tiro. Nace de principios completamente erróneos que cualquier autor de ciencia ficción seria habría sabido ver. Todo el planeta ha dejado de vivir “en persona” para quedarse encerrados en sus casas viviendo las experiencias diarias a través de un androide controlado remotamente, conocido como un “sustituto”. Según los guionistas, esto redujo los crímenes en un 99%. Esto es una falacia como la copa de un pino. Es obvio que la falta de consecuencias en tus actos no haría que todo fuera más seguro, sino mucho más salvaje. Un asesinato ya no sería asesinato, sino un ataque a la propiedad (igual que romper la tostadora del vecino). Una violación no tendría más consecuencias que matar al personaje de World of Warcraft de un conocido. La criminalidad en la calle se dispararía, y el mundo real sería más peligroso que cualquier otro lugar. Sería necesario cambiar el sistema legislativo y judicial al completo, y las ramificaciones sociales de estos profundos cambios modificarían el modo de vida diario como ahora no podemos ni imaginar.
Extrañamente, aunque se ha descubierto una tecnología realmente increíble, capaz de dotar a los androides de un control remoto inalámbrico, de fuerza y reflejos sobrehumanos, y de haber introducido cambios sociales que cambiarían radicalmente el comportamiento humano, las personas siguen viviendo exactamente igual. Los trabajos siguen siendo los mismos. Todo el mundo sigue yendo a discotecas (no tengo muy claro para qué), se siguen conduciendo Toyota Prius y se siguen utilizando móviles GSM. Tecnológica y socialmente las bases de la película son el mayor descalabro que he visto en ciencia ficción en mi vida.
Tras contarnos que todo el mundo vive a través de sus sustitutos, también nos cuentan que existen grandes comunidades de gente que vive agrupada en algo que no tengo muy claro si son comunas o campos de concentración, donde no dejan entrar a los sustitutos. No queda claro si esas zonas ya no tienen control gubernamental ni ley, si son independientes, o qué, pero es lo que parece, y no tiene credibilidad alguna. No veo factible que mañana un grupo de antisistema pueda declarar independiente un barrio entero de alguna gran metrópolis norteamericana y que su gobierno no hiciera nada al respecto.
Esta gente vive en una especie de integrismo religioso dirigidos por ‘El profeta’ (sin nombre de pila, al contrario que en el mundo real, donde los profetas sí tienen nombre), que les impide utilizar esta tecnología… pero sí usan coches, furgonetas, escopetas o ametralladoras. Y viven entre la mugre más absoluta, como si fuese un requisito para ser antisistema, o si la prohibición de los sustitutos también afectase a aspiradoras, escobas, duchas, o camiones de recogida de basuras.
Y en cuanto a la película en sí… una de Bruce Willis, de personaje típico a más no poder, con la historia triste como contrapunto para que Willis pueda poner su cara de trauma infantil. Se ve venir a la legua, es obvia hasta límites insospechados y, al final, aburre.
Final que, por cierto, no tiene sentido [spoiler alert!!]. Que se caiga la red que controla a los sustitutos no significa nada. El hardware de todos los androides no se ha visto modificado, sólo hay que darle al botón de reset y volver a empezar. Vaya truño inconsistente de final.
American Playboy (Spread, 2009, toma cambio de título)
Película para lucimiento de Ashton Kutcher, para que salga medio en pelotas fornicando en múltiples posturas con varias mujeres y se engrandezca su ya de por sí desmesurada fama en Estados Unidos (¿Sabíais que es el usuario con más seguidores de Twitter del mundo? Ahora ya lo sabéis).
Si he de compararla con alguna otra película, para que os llevéis una idea sobre esta, debería ser con el Alfie de Jude Law. Con la diferencia de que Alfie mola, y este tipo no. Y el “mal final” de Alfie en realidad es perfectamente interpretable como bueno, mientras que el “mal final” de American Playboy no. Aunque hay quienes discrepan conmigo y creen que el mal final de Alfie es realmente malo, como si ser un gigoló triunfador con el mundo a tus pies, volviendo a empezar desde cero, tuviera algo de malo.
Psé, ni fu ni fa.
Enemigo Públicos (Public Enemies, 2009)
Otro truño infumable. Recapitulemos. Una fotografía que hace que la película luzca como un episodio de Cuéntame. Dos protagonistas cuyas líneas argumentales no se cruzan más que en diez segundos, y cuya historia, personalidad o motivaciones desconocemos. Unos secundarios confusos que aparecen y desaparecen por arte de magia (Giovanni Ribisi es el caso más alarmante, apareciendo en un par de ocasiones contándonos unos planes de atraco a un tren, perdiendo minutos y minutos de metraje… ¡¡para un atraco que no llega a narrarse!!). Personajes confusos en los que no queda muy claro quién es quién (pienso específicamente en la gente que lleva la casa de apuestas telefónica, que nunca queda claro de parte de quién están ni para quién trabajan). Y si queda claro yo no me he enterado, así que asumo que muy bien explicado no estará.
Johnny Depp está muy lejos de hacer el papel de su vida, y Christian Bale pasa los minutos con una expresión plana que no transmite nada.
Aburrida, lenta y prescindible.
Gamer (2009)
Podría haber estado bien, pero se queda en poca cosa. Probablemente su mayor pecado sea estar dirigida por alguien con ganas de realizar videoclips, porque las tomas suelen ser confusas y demasiado movidas, en un intento de mostrar ese futuro distópico de vida rápida, luces fluorescentes y música electrónica.
Tiene persecuciones, tiros y explosiones, lo que siempre está bien, pero se pierde en sus paralelismos. El “malo final” que tendría sentido en un videojuego no lo tiene en una película (aunque muchos me discutirían esto), porque el protagonista es un experto combatiente y el “malo” es un sosías de Bill Gates, en el que el actor que da vida a Dexter no consigue hacerme ver el personaje entre tanto exceso e histrionismo. Con la cantidad de gente que se cargan, si realmente querían deshacerse de Gerard Butler, hubiese sido más fácil pegarle un tiro y echar el cadáver a un río que montar toda esta parafernalia.
Blegh. Y el papel del chico que “controla” al protagonista… Blegh.
No me ha gustado casi nada de lo que he visto últimamente.

Trabajo basura (Office Space, 1999) revisionado
Tampoco nos vamos a engañar, la película tiene un ritmo irregular, unas actuaciones olvidables y unos personajes cuanto menos estrambóticos, amén de la aparición de una Jennifer Aniston que pasaba por allí cuando empezaba a buscar papeles que la diesen a conocer más allá de Friends. Pero si la analizamos desde otro punto de vista, muy personal, es cuando obtenemos algo muy recomendable: si eres informático o afín, o conoces lo suficiente la industria de las nuevas tecnologías como para comprender las situaciones del film más allá de las gracietas rápidas, probablemente te proporcionará un par de momentos impagables.
Además te enseñará dos habilidades básicas: una, a responder “no es que sea perezoso, es que no me da la gana” cuando debes. Y dos, el giro de “la cobra” aplicado a un jefe tocapelotas, en un gesto en el que lo único que tienes que hacer es seguir andando hacia él y, como si no estuviera allí, rodearlo sin responder a sus frases. Siempre he querido hacer eso en la vida real.
Prescindible para el resto de público, por supuesto.
Te quiero, tío (I love you, man, 2009)
Pros: Paul Rudd y Jason Segel, que siempre me han gustado como actores de comedia. Contras: Jamie Pressly cada día está más vieja. Y sé lo que me digo porque estoy volviendo a ver Jack & Jill y se parecen como la noche y el día. Y Jon Favreau ya no me cuela como actor, se me antoja más clara su carrera como director de cine.
Algún comentario más: blegh. Nada del otro mundo.
Sherlock Holmes (2009)
Difícil decir nada que no se haya dicho ya. Sí es cierto que es una puesta al día visual, que poco debe al personaje y mucho a Guy Ritchie, o a Fight Club, si me apuras. El producto final tiene un acabado que asqueará a unos, que sólo se quedarán en el videoclip, y encantará a otros. Como siempre. Naturalmente, se podría haber intentado otra aproximación, pero… la sombra de House es alargada. El alumno se convirtió en el maestro y a mí se me hacía muy difícil distinguir al personaje de Robert Downey Jr. del de Hugh Laurie durante el primer cuarto de hora, hasta que, naturalmente, empezaron a llover las hostias como panes. Me parece muy difícil centrar al personaje en una investigación sin caer en ser copia de la copia, y de algún modo había que diferenciar productos.
No me gustó sin embargo esa parte de investigación, ese espíritu Phileas Fogg de “yo lo sé todo en todo momento” que hace que las cosas sean poco emocionantes. Cuela en House porque hablamos de medicina y, vaya, los mortales no entendemos de medicina, por lo que dejamos que los palabros nos invadan y lleven el argumento… pero me molesta que en uno que sí podría entender no se deje al espectador la posibilidad de haber unido los puntos que forman el dibujo antes que el propio protagonista. Pero esto son más filias personales que problemas reales de la película, supongo.
Es interesante y curiosa. Cuenta con una acertada elección de los actores protagonistas, que parecen conectar muy bien en pantalla, pero con una incorrecta inclusión de un personaje femenino completamente innecesario para toda la historia y sobrada absoluta de presentación del argumento de la siguiente película en un claro “y de esto irá Sherlock Holmes 2” como si ya estuviéramos planteando una nueva franquicia de Batman.
¿Nadie ha pensado que los derechos de Sherlock Holmes ya son libres y cualquier estudio podría hacer otra película de antes de esa supuesta continuación? No me parece una decisión de márketing muy acertada cuando cualquier empresa puede fabricar merchandising “levemente” relacionado, pueden escribir libros, o publicar casi lo que quieran. No se puede utilizar “este” Sherlock Holmes pero se puede utilizar el concepto para lo que se quiera. ¿O estoy equivocado al respecto?
Lío embarazoso (Knocked up, 2007)
Otra peli de Judd Apatow, con Katherine Heigl (la carapan de Anatomía de Grey) y Seth Rogen. Y con casi toda la tropa de actores habituales de Apatow. No me ha añadido nada como ser humano y creo que ya he alcanzado el punto en el que los chistes sobre penes y tetas de Apatow me parecen los mismos en todas sus películas. Empecé a hacer zapping y es probable que me perdiera algún trozo de película, y me da igual.
Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian (The chronicles of Narnia: Prince Caspian, 2008)
Una incoherencia de imágenes en movimiento. Con un cuento infantil unos guionistas y directores quieren montar historias épicas de sufrimiento humano. Cuando los protagonistas son cinco niños y las escenas son batallas con centenares de muertos te das cuenta de que algo no fue como debía ir en las reuniones de preproducción. Actores malísimos, efectos horrendos, un nuevo personaje (el príncipe del título) que sobra como personaje y como actor… y una completa incoherencia argumental, por si fuera poco. Un montón de líos que ni el espectador ni los protagonistas comprenden, una guerra cuya finalidad se desconoce, y todo para “perder” pero esperar que un león místico lo solucione todo con sus poderes, en el más grande deus ex machina que nadie se haya atrevido a filmar jamás. Vergonzoso narrativamente hablando. Lo peor que he visto en mucho tiempo.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince, 2009)
No las tenía todas conmigo, porque la serie ha ido en franca decadencia desde la primera iteración de la franquicia (y no es que el inicio ya fuera excesivamente bueno), y en la anterior a esta los límites de absurdidad alcanzados eran espectaculares. Sin embargo me ha sorprendido gratamente: algunos personajes evolucionan por fin; en lugar de darles vueltas a lamentables secundarios de quita y pon, parece que los protagonistas empiezan a relacionarse entre ellos como deberían.
Me gustó mucho que en algún caso incluso los protagonistas hagan cosas por sí mismos, y no gracias a algo mágico que siempre soluciona todo (vaya, hasta Ron lo hace bien en el Quidditch, y no gracias a ninguna pócima mágica). Y me gustó mucho que los secundarios por fin hagan algo más que ser profesores, aunque gracias a la camiseta spoiler ya sabía de antemano lo que iba a pasar desde hace años.
Por fin se consigue oscurecer un poco el tono (no sólo a la imagen como en anteriores películas), y por fin parece que los personajes hacen cosas coherentes… supongo que más gracias a que los actores parecen alumnos de universidad en vez de colegiales, pero probablemente sea un efecto colateral positivo.
Pero vaya, que me ha gustado lo suficiente, así incluso puedo arriesgarme a ver la(s) última(s). Voy adelantándole al mundo que no pienso volver a picar con películas que no terminan, por si realmente la última película va a ir en dos partes como parecía que se había acordado (Matrix, Kill Bill, Piratas del Caribe… en serio, lo de partir algo en dos partes y pretender que esperemos un año entre una y otra me sobra y no las pienso ver hasta que estén las dos).