Mañana cumplo 31 años. Sí, es como para pararse a meditar al respecto.
Y sí, la única razón de publicar esto es que no quiero que este sea el primer mes desde que mantengo el blog en el que no publico nada. Llevo una media que supera el post diario desde hace más de cuatro años, pero mis ganas de publicar nada aquí han caído hasta cotas insospechadas.
Actualizado: El hecho de que me pase todo un mes sin publicar absolutamente nada, y aún así sea el mes récord de visitas desde que existe la página… pues me preocupa, la verdad.
Echo de menos tirar mis cosas en el césped y sentarme. Ahora la ropa que me obligan a llevar en el trabajo es demasiado cara como para sentarme en el césped. Ni siquiera sé diferenciar si es una obligación real o una simple imposición social de la dictadura de la mayoría.
Echo de menos sentarme en el sofá y gastar horas con un videojuego sin sentirme culpable. Sin pensar que podría estar haciendo algo más productivo. Todo mi tiempo de ocio tiene que combatir ahora con extraños pensamientos sobre el retorno de inversión de mis actividades, como si hubiera algo más importante que el entretenimiento.
Echo de menos ver películas malas sin que nadie a mi alrededor me diga que son malas. Sin justificarme.
Echo de menos cuando pensaba que algún día pisaría la luna.
Según el nuevo sistema Priority Inbox del servicio de correo de Google, GMail, sólo existen dos tipos de conversaciones: las prioritarias, y las irrelevantes. No sé si sorprenderme o si pensar que tienen razón y empezar a valorar todo el universo según estas dos únicas categorías. De hecho no sé si incluso ya lo vengo haciendo de antes…
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Por segunda vez en lo que va de año (una por contrato/empleador) la gestoría encargada de preparar mis nóminas ha tomado decisiones erróneas, y me ha supuesto retenciones menores de lo que debían ser. La declaración del año que viene va a ser divertida. En este último caso les envié un e-mail explicándoles que, por favor, me lo cambiaran por el porcentaje que teóricamente “me tocaría”. Su respuesta, lejos de ser un “hemos cometido un error” era un (resumiendo): ha sido cosa del programa, que supone que no trabajas en el resto del año y este dinero es el único que vas a cobrar, maldito sintecho, soluciónalo con tu propia empresa. He escrito este e-mail de respuesta:
Teniendo en cuenta que ha sido una decisión tomada por “la gestoría” (como ente abstracto), no entiendo muy bien el proceso por el cual la culpa pasa a ser de “el programa” (como software que parece ser que puede tomar sus propias decisiones, habría que llamar a la prensa de inmediato) y la solución pasa a recaer sobre mí, que no he tenido nada que ver en este proceso de toma de decisiones ni he sido preguntado de inicio sobre cuál era la retención que deseaba.
El género humano en ocasiones me sorprende por su constante capacidad para echar balones fuera.
Al final lo he descartado sin enviar, en un insospechado arrebato de madurez por mi parte. Intentaré gestionarlo con mi propia empresa.
Hace pocos días se cumplió el cuarto aniversario de neverbot.com. Supongo que el porcentaje de blogs/bitácoras/diarios en la red que siguen abiertos cuatro años después de su inauguración (y manteniendo el mismo nombre de dominio) debe ser tremendamente escaso, por lo que ya es una razón para darme a mí mismo una palmadita virtual en la espalda.
Un equipo ha mostrado interés en pagar mi cláusula de rescisión y hacerse con mis servicios para la próxima temporada. Abandono la Federación Académica de Investigadores para volver a jugar en la Liga de Trabajadores de Empresa. Cambio de trabajo. Otra vez.
Tu vida no será la misma al verlo.
Vía Livertumblr

Esta fotografía resume todo un estilo de vida.
Y si no sabes quiénes son no mereces vivir.
Vía AlexLiam


