La última vez que me puse a hacer algo así el post terminó en una larga discusión (y juraría que en record de comentarios) y un par de personas dejaron de hablarme. Todo porque yo considero que puedo decir lo que me dé la gana cuando me dé la gana, y el resto de mortales tienen clavada en el hipotálamo una corrección política post-años 90 que hace que las conversaciones dejen mucho que desear.
Me cansan los “creo que” y los “podría ser que”, son frases habitantes de “villa tonteque”.
Si uno dice (con “uno” quiero decir “yo”): la originalidad en la música murió en los años 70… bueno, eso es de un anuncio. Pero si uno dice: Queen no me gusta y no va a estar en mi top personal de canciones, se monta la tangana. Razones por las que digo eso: hicieron buenas canciones, algunos grandes himnos para la posteridad, y desde entonces creo que se les tiene bastante engrandecidos. Si de ahí vais a leer que yo digo que hayan sido malos, ahorraos los comentarios, porque no lo he dicho. Este párrafo ha sido un intento de refrescar aquella entretenida discusión, pero ya ha terminado, continuamos con el tema original.
Cualquier opinión en el mundo es personal y subjetiva (me gustan las redundancias), pero no por eso voy a adornar todas y cada una de mis frases con los “creo que” para que todo el mundo se sienta más feliz y contento. Honestamente, si no estás de acuerdo conmigo mejor para ti, pero no intentes convencerme de cómo tengo que decir las cosas o cómo tengo que pensarlas.
Creo que se está notando que ayer tuve una peculiar conversación telefónica y volvieron a intentar venderme lo mismo de siempre. A alguien le molesta que no piense lo mismo en determinados temas. Y yo no veo necesario ver como “insultante” el hecho de que la otra persona tenga una opinión diferente a la tuya.
Inciso: La forma habitual de terminar una discusión casi perdida en el mundo femenino es cambiar de tema a uno en el que sí puedan ganar. En el mundo masculino es encender la tele y dejar de hablar.
Por favor, cuando tenga una opinión distinta a la vuestra no tratéis de convencerme de que debo decir las cosas añadiendo un “es mi opinión pero podría estar equivocado”. Pues claro que es mi opinión y claro que podría estar equivocado, pero para hablar y pensar así prefiero no hablar ni pensar.
En serio, ¿tanto miedo le da a la gente hablar de cualquier cosa y tener opiniones propias que siempre tiene que andar con correcciones políticas y sociales? Es más fácil tener opiniones diferentes, decirlas, discutir, y terminar la discusión aceptando que el otro tiene una opinión diferente. Diferente no es peor (bueno, a veces sí, pero no es el tema). Hablar de algo en lo que se opina distinto enriquece. Viciar la conversación convirtiéndola en una pelea destruye. Pervertirla con frases sacadas de los TeleTubbies es una pérdida de tiempo.