Hoy es uno de esos escasos días en los que cuento algo de mi vida privada… porque si no lo cuento reviento. Aunque cuando hago estas cosas al final, generalmente, acabo avergonzándome y suelo borrar el post, pero por lo menos suele servir para exorcizar un poco los demonios interiores. Quién iba a decir que los diarios privados del siglo pasado quedarían pasados de moda, y que la gente estaría deseosa de compartir sus interioridades en lugar de mantenerlas ocultas.
Hace un tiempo conocí a alguien.
Es una chica preciosa, inteligente, muy simpática y con un increíble sentido del humor. Puede hacerme reír en casi cualquier situación. Le encanta su trabajo y tiene verdadera vocación por él. Es muy despierta y espabilada para todo. Tiene ideas propias y nunca responde un “a mí esos temas no me interesan”, bien sea política o fútbol. Y es la primera persona que nunca me ha mentido ni ha jugado conmigo. Es increíblemente atractiva y consigue que me quede embobado mirándola. Tiene mucho estilo al vestir, tanto cuando lleva un traje o un vestido al trabajo, como cuando sale con unos vaqueros y zapatillas a tomar algo. Sabe llevar tacón alto y cuando sonríe ilumina el mundo.
Creo que tenemos verdadera química entre nosotros… cuando sonrío ella sonríe. Y cuando ella sonríe yo sonrío. Mucha gente que nos ha visto nos lo ha dicho, incluso quienes no saben que hay algo. Y tanto sus amigas como mis amigos piensan que congeniamos muy bien y que pegamos juntos.
Desde que nos conocemos nunca hemos discutido por nada ni hemos tenido ningún problema… y cualquiera que me conozca sabe que eso es muy raro en mí. Todo ha sido bastante increíble desde el primer beso, y aunque los dos hemos intentado mantener muchas distancias para no arriesgarnos, creo que hemos ido descubriendo que el otro sería un gran acierto.
Ella piensa cosas parecidas de mí. Al menos eso ha dicho, y no tengo razones para desconfiar. Le gusto mucho, se siente bien a mi lado y dice que nunca nadie la había tratado así. No sé si las cosas podrían funcionar entre ella y yo, pero me ha quedado claro que ha sido el comienzo de relación más prometedor que he tenido nunca. A su lado he sido una persona mucho más madura, reposada y tranquila.
Creo… creo que la quiero.
Y hace unas semanas dejamos de salir.
Los detalles no son relevantes y a nadie deberían importarles. De algún modo se basan en que tiene miedo de cometer errores y tomar las decisiones incorrectas. Tiene miedo de sentirse bien por primera vez en mucho tiempo pero no ser capaz de ir a más. Tiene miedo de que las cosas funcionen y de que no funcionen, si es posible que ambas situaciones se den al mismo tiempo. Y está escogiendo las decisiones que la alejan de mí.
No puedo hacer nada para evitarlo, y no sé cómo debería sentirme, porque nunca he estado en una “ruptura” en la que no hubiera ningún problema. No estamos enfadados el uno con el otro, ni nos odiamos, ni pensamos que haya sido un error… y creo que los dos sabemos que podría funcionar.
Y no voy a tener la oportunidad de averiguarlo.
Necesitaba escribirlo para sacármelo de dentro. Y aún escribiéndolo sigo sin comprenderlo.